miércoles, noviembre 04, 2009

Lo Que Ha De Suceder, Sucede... [y no queda mas remedio que aceptar lo inevitable] - 1ª Parte.

Si tuviera que empezar la historia de alguna manera, sin duda sería ésta...¿Que haces cuando de repente todo tu mundo cambia? ¿Qué haces cuando todo en lo que crees, todo lo que sueñas y por todo lo que vives se desvanece y te deja sola? ¿Qué pasa cuando sientes que no le importas a nadie, que le has fallado a todo el mundo y a todos les da igual si te vas o te quedas?

Quería escapar, necesitaba huir, esconderme, alejarme de todo, intentar poner remedio a no haber hecho nada en esta puta vida. Estaba cansada de decepcionar a mi madre, de fallarme a mi misma. Nada había salido bien, todo iba al revés y parecía no tener solución... Así que decidí alejarme de todo, lanzarme a la aventura, no tenía miedo, ¿para que? Si lo único que podía pasar era que me muriera, cosa que había llegado a desear con todas mis fuerzas, teniendo en cuenta el fracaso de vida que llevaba, si es que, ni siquiera podía suicidarme, era demasiado cobarde para hacerlo y demasiado cobarde para no hacerlo, así que lo único que me atreví a decidir, fue eso, salir huyendo...

Bueno, sin pensarlo demasiado cogí todo lo que creí imprescindible, algo de pelas que tenía ahorradas y dejándole una nota a mi madre abrí la puerta y tras de mí cerré el episodio mas triste de mi vida, esperando que cuando se volviera a abrir, el triunfo volviera conmigo y redimiera todos mis fracasos y decepciones...

No sabía muy bien que iba a hacer, donde iría, pero empecé a mover mis pies, uno primero, después el otro, trazando una línea que abría paso a mi nueva vida. Me puse los cascos, encendí el Disc-man y me sumergí en la voz y las letras de Him, tan siniestros, acompañaban a mi alma con sus tristes acordes, dejando que a través de los oídos mi corazón se inundara de su melodía.

¿Qué puedo decir de mí? Me llamo Luna, soy una chica normal, aunque para muchos “un autentico bicho raro”, no me importa que piensen eso de mí, es mas, lo prefiero... Ojos grandes y del color de la miel, labios gruesos, nariz respingona, pelo muy corto, y peinado a lo pincho, castaño oscuro, un piercing en la ceja izquierda, de baja estatura, complexión normal y unas pintas indeseables para cualquier niño pijo... Con 21 años en las costillas y buscando el sentido de mi vida.

Dicen que cuando te enamoras toda tu vida cobra sentido de repente, pues ojalá pudiera enamorarme... Creí estarlo una vez, pero la que pensé llenaría mi vida, la abandonó, me abandono incluso antes de que supiera que la amaba, se marchó lejos con una beca, fruto de sus impecables notas, se largó, y con su marcha se olvidaría de todo lo que había pasado entre nosotras, abandonaba la calurosa y húmeda Valencia para abordar un país nuevo, lleno de gentes nuevas y excitantes aventuras. Se iba por un año, un año no es tanto tiempo, pero para ella, por lo menos, era toda una vida, una vida nueva y para mí... una eternidad. No me duele que se lo pase bien, ni siquiera que se acueste con todas las que pille, lo que me duele es que me olvide tan fácilmente, que ni siquiera un resquicio de lo que he sido para ella perdure en su interior... Pues muy bien, que me olvide, si ella puede, yo también. Como he dicho antes, no tengo vida y tengo que encontrarla.

Sin saber como, llegué a la estación del Norte, cogería el primer tren que saliera, miré el panel y vi que salía un regional hacia Barcelona, no lo pensé, me subí inmediatamente, no había pagado billete, así que confiaba en mi habilidad para colarme. Me escondí en el baño hasta que pasó el revisor, no puso mucho entusiasmo en descubrirme, pues cualquier revisor eficiente hubiera llamado a la puerta para pedir el billete, pero éste ni se percató de la ocupación del lavabo... cada vez que lo veía a lo lejos, me metía en el baño y así, entre asiento y baño, logré llegar a Barcelona.

Estación de Sants, la había visitado mas veces, por tanto, la conocía bien. Lo primero era comer algo, hacía muchas horas que no probaba bocado, decidí ir a un “24 horas” ya que eran casi las 12 de la noche.Cuando logré encontrar uno, entré y por suerte era de los que tenían dos pisos, no me sería muy difícil “tomar algo prestado”, ya que la vigilancia es pésima. Cogí cosas que alimentaban bien: barritas energéticas, una botella grande de agua, (como llevaba la mochila pude cargar bastante) algo de bollería, zumos y para disimular, compré un sándwich de pollo.Lo segundo, era encontrar un sitio para pasar la noche, pensé en quedarme en la estación, allí por lo menos, no pasaría frío, ya que estabamos a finales de noviembre, mi cumpleaños se acercaba vertiginosamente...

Llegué a Sants de nuevo y me acomodé, como pude, en una de esas insufribles sillas de espera, me comí el sándwich y me bebí un zumo y luego me dispuse a dormir. Me despertó, mas o menos, a las 8 de la mañana un sonoro “Din, don, din” que anunciaba la salida de un regional hacia Zaragoza. No sabía que iba a hacer, realmente no tenía donde ir, nada... no conocía a nadie, ni había nada que me ligara a aquel lugar...

En vista de que no iba a poder dormir mas, puesto que después de ese “Din, don, din” vinieron muchos mas, me decidí por ir a ver el museo de Dalí, ya que estaba allí y me apetecía muchisimo ver las obras de (para mi) el mayor genio de la historia. Así que, con la energía renovada por la ilusión del museo me dirigí a “Atención al viajero” donde pregunté como ir al museo, anoté las indicaciones que me dio la amable señorita y me decidí a tomar el tren, tenía que ir hasta Figueres, como tenía todo el tiempo del mundo, no me importó hacer viaje. Durante el camino, desayuné unos Donuts y un zumo, me perdí en el paisaje, con el disc-man encendido, aun con Him... pero volteé la cabeza y sin querer, observé a una pareja de enamorados, dándose besitos y achuchones, uff, me entró la nostalgia y cuando quise darme cuenta, estaba llorando desconsoladamente, me sentía sola, abandonada, en parte por mi propia culpa, ya que podía estar en casa con mi madre, pero no era lo mismo, en casa seguiría lamentándome y quería volver habiendo hecho algo de lo que pudiera estar orgullosa, pero el tipo de soledad que sentía era distinto, no necesitaba el amor de madre, puesto que ese lo tenía, lo que necesitaba era saber que alguien me amaba, después de que Chris se fuera a Londres, como ya he dicho, mi vida se rompió, no se lo que sentía por ella exactamente, sólo sé, que la empezaba a necesitar mas de lo normal y justo entonces, desaparece, me deja sola. Ella era lo mas parecido a una novia que había tenido, puesto que hasta entonces no había sabido que era el amor, pero todo esto ya daba igual, se había ido, sin importarle siquiera un poco como me pudiera sentir... de repente, entre mis pensamientos escuche una voz que decía – Próxima estación Figueres – y me dispuse a bajar del tren con los ojos empañados en lagrimas.

No me costó encontrar el museo, las indicaciones que me dieron fueron mas que suficiente. Cuando estuve delante de la puerta la emoción embriagaba todos los músculos de mi cuerpo, por fin iba a ver una obra de Dalí, nada de copias en libros, ni reproducciones poco cuidadas en postales...

Entré, era bastante barato, bueno, para lo que yo me había imaginado, además con el carnet Jove hacían descuento, nada mas ver la plaza de la entrada casi me muero, todo lleno de esculturas, era impresionante. Allí dentro el tiempo parecía no existir, pasaban las horas, mientras miraba cuadros y esculturas, atónita, boquiabierta todo el rato, sin apenas pestañear o tragar saliva, paseaba arriba y abajo sin dejar escapar ni un solo detalle, tenía todo el tiempo del mundo... hasta que lo vi... sin duda (a mis ojos) uno de los mejores cuadros del caballero del bigote puntiagudo, era Gala, de espaldas, desnuda de cintura para arriba y a lo lejos se observaba una especie de casa, con escaleras y columnas sin sentido, pero que formaban una segunda Gala, en la misma posición pero sin ser ella, solo una estructura... Me senté en el suelo, no se cuanto tiempo pasó, pero no podía dejar de admirar esa pintura, esa magnificencia que solo Dalí era capaz de conseguir, no lo pude resistir y saque mi libreta, quería dibujarlo o escribir algo sobre él, el caso era que necesitaba plasmar en papel lo que aquel cuadro me hacía sentir, cuando abrí el cuaderno una hoja doblada por la mitad resbaló hasta caer en mi regazo, ¿Qué era aquello? Dejé la libreta en el suelo y cogí el papel con la mano derecha, lo abrí con la izquierda y lo sujeté con ambas manos, no era posible... no lo podía creer... era la letra de Chris... el corazón me dio un vuelco y se me aceleró el pulso, toda la sangre se agolpó en mi cabeza mientras intentaba fijar la vista para poder leer, el brazo empezó a temblarme, agarré firmemente el papel e intenté serenarme un poco, esto es lo que decía la carta:

Hola pequeña Gatita!!

Sé que te vas a cabrear cuando sepas que me han dado la beca y que la he aceptado, pero a pesar de que me voy, quiero que sepas lo que siento por ti, ya que nunca te lo dije, y no pensaba hacerlo, pero no puedo resistirme a mi propio corazón... Te quiero mas de lo que pensaba... Mi cabeza se empeña en decir lo contrario porque sino no me iré, pero necesito irme para saber que puedo hacer algo por mi misma, estoy segura que me entiendes, lo único que me duele de dejar Valencia, es dejarte a ti, perdóname por no habértelo dicho a la cara, por haberme ido sin ni siquiera despedirme, por haber estado tan fría los últimos días que pasamos juntas, quería que me odiaras, quería dejar de importarte, no quería que te enamoraras de mí... Sé que no tengo excusa, lo único que quería era no verte sufrir y menos por mi culpa... Te quiero mas de lo que puedas imaginar, pero eso ya no importa, me voy a Londres y tu te quedas en Valencia y seguro que cuando vuelva, ya no te importaré nada... pero en fin... Solo quería que supieras lo que siento...

Un beso desde el corazón...
Te Quiero.
Chris


Dos lagrimas se escurrieron por mis mejillas y acto seguido, mis ojos se inundaron... No podía creerlo... ¿Porqué? ¿Porqué me trató así, en vez de ser sincera? Por no hacerme daño... - Ahh... - Un profundo suspiro escapó de mis labios, al tiempo que abrazaba la carta contra mi pecho, las lagrimas cesaron... me sentía feliz... feliz y triste, era un sentimiento extraño, la felicidad invadía mi corazón por lo que acababa de leer, pero ahora me sentía mas triste por no poder abrazar a Chris y tener que conformarme con abrazar sus letras...

No podía quedarme así, y menos dejar que Chris sufriera por mí... tenía que hacer algo... - ¡ME VOY A LONDRES! - Exclamé sin darme cuenta... Mis palabras rebotaron contra las enormes paredes del museo creando un eco a mi alrededor, me tapé la boca con cara de circunstancia cuando fui consciente de que esa era mi voz, una sonrisa se formó en mi cara... aun en el suelo, recogí la libreta, la guardé en la mochila y junto a ella la carta... Me levanté de un salto, me colgué la mochila al hombro y empecé a correr hacia la salida, no sin antes echar un último vistazo al cuadro de Gala y memorizar cada pincelada en mi cabeza...Al salir, uno de los guardias de seguridad me llamó la atención por la velocidad de mis pasos, al que casi no escuché, puesto que mis pies iban mas rápido que sus protestas. Volví a la estación de tren y me subí en el siguiente que iba para Sants, por suerte no tardó mucho.

Una vez llegué, me dirigí a Atención al viajero y pregunté cuál era la forma más rápida de llegar al aeropuerto, el hombre me explicó todo lo que tenía que hacer para llegar. Tenía que coger el cercanías con destino El Prat de Llobregat – Aeropuerto. Cuando llegué a mi destino, entré, asombrándome mas a cada paso, aquello si que era enorme... Comparado con el de Valencia. Me dirigí al punto de información más cercano y pregunté dónde podía comprar un billete para Londres, estaba nerviosa, mucho, era la primera vez en mi vida que iba a abandonar mi país yo sola y sin saber lo que me esperaba, solo tenía claro que debía llegar allí y encontrar a Chris.


También era la primera vez que sentía que estaba luchando por algo... La chica de Información me indicó en que ventanilla podía adquirir el billete, me dirigí hacia allí y le pedí al dependiente un billete de ida a Londres, lo antes posible, clase turista, etc. Vamos, el billete mas barato que tuvieran, menos mal que casi no me había gastado dinero, porque el billete no era precisamente, barato... y menos mal que llevaba el pasaporte.

Mi vuelo salía en 2 horas, como solo llevaba mi mochila, no necesité facturar nada, ya que la mochila la llevaría en la mano. Aun tenia mucho tiempo, así que decidí llamar a mi madre, no era justo que me fuera sin decirle nada, me acerqué a una cabina y marqué el numero de mi casa, tras tres timbrazos, se descolgó el auricular, al otro lado de la línea escuché un “¿dígame?” apagado, sin fuerzas... era la voz de mi madre.
- ¿Mamá?, Mamá soy yo - Acerté a decir.
- ¿Luna? Luna, hija mía, ¿Dónde estás? Me tenías muy preocupada... - Dijo esto entre sollozos.
- Mamá, escucha, estoy bien, tranquila, como te dije en la nota, ya sabes porque me fui... yo... -
- si, hija, lo sé... - Me interrumpió.
- Mamá, me voy a Londres, tengo que encontrar a Chris... y demostrarte y demostrarme a mi misma que soy capaz de hacer algo sola - Lo dije de tirón, como si fuera una autómata, sabía que si me paraba a pensarlo acabaría llorando.
- Luna, Hija, a mi no tienes que demostrarme nada, siempre estaré orgullosa de ti, pero si necesitas encontrarte con Chris, entonces, haz lo que creas, no puedo impedírtelo - Su voz sonaba mas serena, aunque ahora notaba un tono de preocupación sutil.
- Gracias mamá, gracias por comprenderme, te llamaré en cuanto pueda y estáte tranquila, que volveré pronto, siento haberte preocupado, de verdad... - una lagrimilla resbaló por mi cara yendo a morir en mi barbilla.
- Cuidate mucho, y llámame lo antes posible... Te quiero – Dijo ella desde el otro lado del auricular.
- Si, tranquila... yo también te quiero... – Tras decir esto, colgué.

Quedaba aun bastante tiempo hasta la hora de salida, así que me entretuve paseando por allí dentro, cuando faltaba media hora para el despegue, me dirigí a la puerta de embarque y tras pasar el detector de metales y entregarle mi billete a la azafata de la puerta, atravesé el pasillo hasta llegar al avión, entré y me senté en el asiento que me correspondía, me había tocado ventana, que suerte... no era muy corriente, bien, una vez acomodada, decidí no gastar pilas del Disc-Man, así que, como sustitutivo conecté los cascos al brazo del asiento y empecé a ver la película que serviría de entretenimiento a los viajeros durante la travesía... una peli de Woody Allen, Alice, si no recuerdo mal, a mitad peli me dormí.


CONTINUARÁ...



Despues de mil años sin actualizar... retomamos el blog con otro de mis relatos... bueno, éste es mas largo, es mi única história larga, acabada XD de momento pongo la primera parte... a ver que os parece y si gusta (y sino, tambien.. XDDD) la iré colgando hasta acabarla.. ^__^
el título es una frase de Lucía Etxebarria, una de mis escritoras favoritas a la que admiro profundamente... (por si no se nota XDDD) y.. en fin, no os preocupeis que no tardaré mucho en ir colgando el relato... jejeje..
pues eso... besos gatunos para tod@s!!!!

1 Comments:

At 5/11/09 13:57, Blogger Vircoph said...

Mmmmm Juraría que yo esta historia ya la he leido :P

Besos Cat! :*

 

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